5 consejos para detectives novatos (y no tan novatos).

Elementos tan absurdos como un reflejo, la altura de tu coche o tener cargados tu cámara y móvil son cruciales para una buena investigación, pero ¿cuánta gente peca de confianza y echa a perder un caso que se hacía solo? Una actitud activa, aunque no en exceso, puede ayudarnos.

Sobrevivir como detective no es algo que te dé el dinero, sino el ingenio y la experiencia. Eso significa aprovechar los elementos a tu alrededor (o propios) y no permitir que se conviertan en un obstáculo. En este caso, esos elementos son los reflejos, los coches altos, la confianza, el cargador y una actitud activa. Por absurdos que os parezcan, voy a daros unas cuantas razones para tenerlos muy en cuenta, tanto para sacar partido de ellos como para evitar que nos hundan una investigación. Solemos pensar que llevar muchos años en la profesión nos garantiza no caer en ciertos errores, pero… ¿es cierto eso? Después de leer este artículo, solo vosotros/as podréis juzgar eso. Al menos, quizá nos riamos un poco.

Reflejos.

Los reflejos son tanto amigos como enemigos: un buen espejo retrovisor o el cristal de un escaparate te van a servir para poder observar de manera indirecta el trayecto de la persona a la que sigues, y mientras no mires un escaparate vacío (de un local destartalado) o te quedes mirando fijo al retrovisor incluso cuando la persona está a escasos metros, no te traicionarán.

Como en cada detalle de nuestra profesión, el exceso (de actividad, de confianza, de aburrimiento…) es una carga de la que debemos deshacernos en cuanto la detectemos.

Puede parecer sospechoso alguien que te mira desde la distancia, pero no es difícil que deduzca que lo que en realidad miras es “algo en esa zona”. En cambio, una atenta mirada a través de un espejo requiere de una intencionalidad que no se le escapa ni al más tonto.

Pero no solo existen ese tipo de reflejos, sino también los de la luz que incide: la climatología, las luces artificiales y, por qué no, la suciedad de una superficie, pueden hacer que pases totalmente desapercibido dentro del vehículo. Pero también juegan en tu contra, pues no permiten grabar el interior del vehículo de la persona que investigas. Es importante considerar estas cosas conforme ves el día pasar en una investigación. Una posición privilegiada puede contrarrestar este tipo de inconvenientes, e incluso facilitar su invisibilidad.

Coches altos.

En mi experiencia como detective, cuando he conducido un vehículo alto como una furgoneta siempre he tenido mejores resultados en los seguimientos. ¡Incluso en las vigilancias! No hace falta ser un genio para darse cuenta de que un puesto elevado garantiza mejores resultados, una vigilancia más clara, una mejor atención a las circunstancias (no solo a las relacionadas con la persona investigada, sino con sus vecinos, policía, etc.).

A la hora de conducir, considera a las rotondas e intersecciones como tus enemigas: siempre van a confundirte. Si te alejas demasiado del vehículo al que sigues, si la rotonda es poco amplia, será fácil que dudes de la dirección que ha tomado. Y una vez que te equivocas, suele haber poca marcha atrás: buscar y buscar de manera infructuosa hasta tener que rendirte porque no elegiste un vehículo más alto.

Por supuesto, siempre te quedará aproximarte a los extremos de la carretera para atisbar la dirección que toma, pero ni siquiera este (inseguro) truco te salvará de todas como sí lo puede hacer un vehículo alto.

Confianza.

Lo que decía: un exceso te mata, incluso literalmente. Puedes pecar de conducir demasiado rápido, ¡o demasiado lento porque “va tan lento que ¿cómo lo voy a perder?”! Y sucede tanto en la conducción, donde no solo atañe a tu integridad, como en una vigilancia estática. Es más, en estas, donde lo único que has de hacer es grabar entradas y salidas, movimientos que se ven cómodamente desde el coche, pecamos fácilmente de exceso de confianza: el detective se pone a hacer de todo menos vigilar porque “ya está casi hecho”, y de repente todo sucede fuera del alcance de sus ojos. Sí, sin duda que pillará algo: tantas horas, es imposible no hacerlo, pero… ¿cuánta información está quedando fuera? A veces no importa tanto la constatación como la reiteración, y no vale tanto que veas a una persona entrar y salir una vez, como las diez que lo hace a lo largo del día; ver a alguien sacar dinero una vez de una caja registradora puede ser una casualidad, un gesto que no entiendas o que ni siquiera sus empleadores puedan justificar como un robo: verlo cinco veces a lo largo del día pueden ayudar, no solo a comprenderlo, sino a probar que existe una habitualidad.

Confía en mí y no peques de exceso de confianza. Pero… tampoco lo hagas de defecto. Dudar de todo, de la dirección que ha tomado, del próximo movimiento que deberás hacer, de si entrar o no a un restaurante o bar en el que la persona investigada se interna… Pocas veces vais a tener a alguien arriba, llámese cliente, jefe o director, que os recomiende qué hacer en cada momento. Habréis de confiar en vuestro criterio y tomar las decisiones según vayan surgiendo. Eso no significa que os dejéis a la pura espontaneidad, pues un buen estratega tiene muy en cuenta las decisiones y experiencias pasadas, sea con esa persona o con otra que investigó días, semanas o meses antes.

En definitiva, no dejéis que la confianza surja por ciencia infusa. Sé que eso de trabajar fuera de horas le duele a cualquiera, pero pararse un rato en casa para planificar, considerar las opciones, googlear incluso, puede ser resolutivo para un caso.

La información es poder y, en nuestro caso, da resultados, ayuda a ingresar y pone contentos a los clientes, que luego probablemente nos recomienden a otros.

El cargador.

De la cámara, del móvil e, incluso, del coche. Que os diga que salgáis de casa con todo cargado puede parecer una obviedad, pero me he encontrado trabajando con gente que a la hora de iniciar me decía que no sabría si podría comunicarse conmigo porque le quedaba un 7% de batería. ¿Cómo sucede eso? ¿Falta de planificación? ¿Tecnología insuficiente o defectuosa? ¿Falta de voluntad o pereza? Todo junto. Entiendo que no quieras comprarte el último LightPhone de mil y pico euros, pero existen muchas opciones a un precio razonable que te darán un buen resultado.

Incluso si pensase que no puedes ni permitirte esa herramienta de trabajo, ¿qué pretendes? Un teléfono móvil parece no ser imprescindible… Hasta que pierdes a alguien. Imagina que tu cliente conoce los lugares habituales que visita, ¿podrá comentártelos? ¿Podrás buscarlos en la App de turno si no tienes batería?

En cuanto a la cámara, no han sido pocas veces en que he tenido que grabar tanto que al final del día la batería estaba KO, pero desde hace tiempo siempre llevo conmigo tres componentes: batería externa (que sirve tanto para la cámara como para el móvil), el cable de la cámara (que te puede salvar, pues suele ser USB y se conecta a cualquier sitio) y el típico cargador de coche, ese simple aplique que se mete en el mechero del coche. No sabéis lo útil que resulta para lo barato que es. Te permite cargar una y otra vez todos los dispositivos que lleves contigo, siempre que lo hagan a través de una entrada USB.

Así que, ¿cuál es la excusa para llevar el móvil o la cámara descargada? Ninguna. En cuanto a la del coche: cuidado con las luces. Solo diré eso.

Mantenerse activo.

Con esto no solo quería referirme a la actividad dentro de una investigación, sino a estos momentos de COVID y parálisis profesional (y social). En nuestra profesión es sencillo oxidarse, pero, sobre todo, desesperarse: porque no entran casos. Da igual la razón. Lo importante es que una mente activa favorecerá los resultados en un caso y en la vida diaria: te permite estar centrado cuando es el momento y evadirte cuando es necesario.

En el coche, por ejemplo, pasarán muchas horas en las que nada suceda, pero, claro, eso tú no lo sabes, y el aburrimiento es mortal. Es sencillo despistarse. Por eso, lo mejor es mantener la mente activa con una actividad que no consuma toda tu atención (pues la necesitas para el trabajo), pero sí que la mantenga en funcionamiento. Para eso, recomiendo siempre podcast o todo aquello que puedas oír sin necesidad de ver. Y esto solo en los casos en los que el oído no sea tan importante: existen momentos en que lo único que te chiva si algo sucede es el oído.

Créeme, cuando este sentido es el importante, es más difícil aburrirse. No sabría decir por qué, pero resulta más sencillo estar centrado. Quizá por épocas pasadas en las que éramos monos en árboles y temíamos a la pantera…

En los casos en que por déficit de trabajo, voluntad propia o prescripción del médico os veáis obligados a pasar mucho tiempo parados, no dejéis que también la mente se detenga. Empezad, si no lo teníais, un hobby, una simple afición, algo que os mantenga cuerdos y estables ante el inacabable mundo de inestabilidad en el que vivimos. Siempre es y ha sido así. Es el marketing el que te ha vendido lo contrario. Por tanto, siempre es y será importante encontrar una manera de no pensar demasiado, de relajar el flujo de pensamiento y atención sobre lo negativo, atender a aspectos de la vida algo menos acuciantes y más entretenidos y que, al final, te permitan volver sobre los problemas reales y resolverlos con más y mejores dosis de racionalidad, calma y prudencia.

Por eso, también me voy a atrever a recomendaros un hobby: verificad y contrastad. Son muchos los temas que nos lanzan al día cuyo único objetivo es crear alarma, mover intereses y generar cierto caos del que ganar rédito político, dinero, movimientos legislativos, etc. Si vais a tener tanto tiempo, por favor, utilizadlo para luchar contra la desinformación y, sobre todo, las estrategias emocionales, la polarización y la simulación de caos. Al menos, ganaréis en salud mental.

Os deseo lo mejor.

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Director en Omnia Veritas y detective privado con licencia 2265. Tel: +34 686 669 705 GM of Omnia Verita and private investigator. Cell: +34 686 669 705

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