Clandestino: I Congreso de Criminología y Justicia

 Clandestino, el Congreso de Criminología y Justicia

¿Qué es la Criminología hoy?

Hace ya un tiempo que no os hablo de Criminología. La entrada de hoy, aparte de para presentaros un evento que os recomiendo, servirá para poneros en contexto de qué sucede “ahí fuera”.

Hemos comentado muchas razones de por qué la Criminología “se muere”. No es que vaya a desaparecer, pero adolece hasta el punto de quedar estancada, rígida, incapaz de ser útil para la sociedad. Quizá sólo a nivel micro sea efectiva. ¿Entonces lo estábamos haciendo todo mal? ¿Señalábamos a equivocados culpables? Nada de eso, y todo de aquello.

En nuestras queridas universidades todavía se siguen enseñando teorías de hace cincuenta y cien años, no como Historia, sino como verdades. Algunas tienen cierta validez, pero al entregarlas como tal, se entienden como dogmas ante un público todavía lego (los alumnos) que las apoyaran a muerte en vez de ser creativos.

A la hora de salir al mundo laboral, tenemos una serie de personas a las que no se les ha enseñado nada de ese mundo laboral, pero es que además parten con unos conocimientos muy limitados y unas habilidades escasas: no se les ha enseñado a preguntarse por qué suceden las cosas, por qué lo hacen como lo hacen, y en vez de “observar y explicar”, tratan de encajar esas famosas teorías que conocen a lo que ven, tergiversando la realidad a favor de la supervivencia de la teoría de turno.

Pero lo dicho por Cohen o Hirschi, por interesante y aplicable que pueda resultar hoy en día, necesita evolucionar, son comentarios del mundo social que servían en su momento a la perfección porque respondían a lo que las personas eran en ese momento, pero con la inclusión de la tecnología, las redes sociales, los nuevos valores, la globalización, etc., se han quedado cortos.

¿Nacidos para vigilantes de museo?

La idea es no quedar en museos, sino en lugares de investigación. No convertirnos en los próximos Lombroso, hablando de conceptos anticuados y cómo podría encajarse, cuando el encaje se rompió hace mucho.

Es ahí donde nace Criminología y Justicia, pero sobre todo, su congreso el 24 de mayo, en el Teatro Sala Cero de Sevilla. Este grupo editorial tiene un par de ideas claras: la investigación científica no está reñida con el emprendimiento empresarial, ni debe adolecer de parcialidad; luego, las antiguas teorías están o estuvieron bien, pero no debemos acatarlas como si se tratasen de la oración de la religión particular. No es así y ya está. No son rituales que seguir.

Criminología y Justica, sobre todo en el último año con su revista, Refurbished, ha querido romper esa actitud establisment, que no significa otra cosa que “encajonarse en lo conocido y decir que es Dios” o, dicho en palabras más técnicas, inmovilismo académico. Desde agosto han publicado mensualmente su revista con artículos que desafiaban lo establecido, que proponían nuevas teorías y una visión crítica de la sociedad sin etiquetar sus palabras bajo un nombre famoso o una teoría de renombre.

En mi caso, publiqué en los números de noviembre, diciembre y abril, y en relación a este último artículo, presentaré en el mencionado congreso.

¿Congreso para qué?

A este congreso vamos a enseñar, pero no nuestras teorías y comentarios, sino habilidades de investigación, a motivar a los jóvenes y no tan jóvenes a emprender (ya no sólo en lo laboral, sino en lo personal y científico), a mostrarles cómo se derrumban las viejas teorías si no las vamos perfeccionando (o sustituyendo) y que las universidades adolecen de esa creatividad a veces y, por tanto, han de cultivarla ellos mismos.

Así, encontraréis cómo se gestó la revista, hablándoos también en términos mercantiles o comerciales, que, nos guste o no, es parte de “crear”; acercamientos a lo antisocial en lo religioso (y sus rituales), conversaciones acerca de qué es la prostitución callejera hoy en día con datos frescos, una revisión crítica de las creencias espirituales y cómo afectan a nuestra percepción de la administración de justicia; el tratamiento en prisión actualizado o metodología investigativa, uno de los pilares de la Criminología que también se ha visto manchado por esa rigidez de perspectiva que acaba sesgando investigaciones, o no sacándoles todo el partido que pudiera.

En definitiva, una visión fresca y renovada de la Criminología como ciencia interdisciplinar, no el viejo cascarrabias en que se había convertido y que ha estado azotando las redes y los congresos en los últimos años, quizá la razón por la que nadie parecía tomarnos en serio. Hemos tomado las riendas de nuestra ciencia, le hemos dado el lavado de cara que necesitaba, hemos creado contenido y empezado a construir nichos laborales propios y ahora toca darnos a conocer, enseñar lo que sabemos.

No repetir los errores de las universidades del pasado.

Durante muchos años, a los criminólogos se nos ha enseñado que “no existe puesto para nosotros ahí afuera” y “vamos a tener que opositar”. Por lo tanto, no debe extrañarnos que tantos alumnos mientras cursen la carrera ya estén pensando en opositar a algún cuerpo policial, y otros tantos acaben haciendo años extra (y perdiendo tiempo, en mi opinión, que podrían aprovechar para desarrollar otro tipo de habilidades) tratando de sacarse una oposición en la que (a diferencia de cómo les pudieron hacer creer) no poseen ninguna ventaja por haber estudiado Criminología.

Desde aquí, un último mensaje: si quieres ser policía, oposita y luego, si te apetece, estudia Criminología.

Si te apetece ser criminólogo de verdad, con todo lo que ello conlleva: ser un poco outsider (marginado), tener que pelarte tú las pipas, investigar por tu cuenta y tus propios medios, pero también conseguir desarrollarte como profesional y científico social, crear nuevas formas de ver el mundo (sobre todo, criminológico), poseer una visión crítica de la sociedad que no reduzca los problemas a factores de riesgo y protección, a teorías de libre elección, entonces, no sólo debes venir al congreso, sino que debes olvidarte de quedar sólo con lo que te digan en la universidad. Lee libros, sal a la calle, echa un vistazo, lee autores de todo tipo, empápate con la actualidad criminológica, antropológica, sociológica y psicológica actual e internacional.

Como dice Srecko Horvat: “El pensamiento crítico puede producirse en los claustros, pero la reforma de Bolonia ha convertido las universidades en fábricas de empleados para el mercado laboral, donde por cierto no hay trabajo”. Y sigue: “La universidad solía ser un lugar donde gozar de libertad para pensar, pero ahora ya no lo es.”

Os dejo el tríptico del Congreso con las ponencias:

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Detective privado, escritor y criminólogo. No necesariamente por ese orden.

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