Licencia de armas para detectives privados

LICENCIA DE ARMAS PARA DETECTIVES

Siempre había estado en contra de que los detectives privados portásemos armas de fuego durante nuestras investigaciones, ahora he cambiado de opinión. He aquí mis motivos:

Llevo 12 años en la profesión de detective, para algunos eso será poco, para otros será mucho, pero todos coincidirán en que en este tiempo el mundo ha cambiado. No es que hace 12 años viviéramos en el país de las maravillas y hoy esto sea un infierno, no hay que exagerar, pero sí que ha habido cambios sociales importantes.

Y no, no me refiero a que nos estén invadiendo hordas bárbaras, es más complejo. Siempre todo es más complejo.

¿A QUÉ PELIGROS SE ENFRENTA UN DETECTIVE PRIVADO?

Pero si no investigáis delitos, ¿en qué peligros os vais a meter? Si solo investigáis bajas y cuernos

Quien te lo dice cae en el típico error de confundir al delito con el delincuente, con la persona. Es más, etiqueta a la persona en función de lo que estés investigando, como si no tuviese más matices, más características.

¿Cuántas veces habremos investigado como detectives a alguien por fingir una baja o por simular un accidente de tráfico y que, a su vez, esa misma persona fuese un narcotraficante o hubiese estado encarcelado por delitos violentos?

Cuando estás cerca de un portal esperando a que salga alguien por un tema laboral, ¿cómo sabes que en la finca de al lado no hay un narcopiso y que un grupo de delincuentes no te confunde con alguien que les quiere pegar el palo?

Como le dijeron a un compañero hace unos años en un barrio chungo donde estaba realizando una vigilancia: “Aquí la gente solo viene a buscar droga o problemas, y tu no vienes a buscar drogas”. Quien le dijo esto no era a quien el detective investigaba, pero el peligro lo tienes igual.

Todos hemos vivido situaciones similares. Un detective cuando lleva una mañana de espera en un barrio ya ha localizado a todos los aguadores de la zona. Y ellos a él.

Pocas veces nos pasan cosas por la cantidad de situaciones peligrosas que vivimos. La jeta (habilidades sociales se le llama técnicamente) nos suele sacar de estos embrollos, pero igual alguna vez no basta.

QUÉ ME LLEVABA ANTES A ESTAR EN CONTRA

Adelantar que sigo pensando lo mismo sobre estos temas, no es que haya cambiado radicalmente mi opinión. Es una cuestión de ponderar pros y contras. Estos contras siguen estando, pero los pros ahora me pesan más.

Vayamos con los contras:

LA FALSA SENSACIÓN DE SEGURIDAD

Ir armado te hace puede hacer sentir más poderoso de lo que eres y a subestimar los peligros que te rodean. Portar un arma te puede hacer entrar en ese portal o arriesgarte a meterte en esa zona chunga a hacer un seguimiento.

Es más, es posible que tus jefes (por definición idiotas), o tus clientes, te exijan que te metas en ese portal o en ese barrio conflictivo. Ellos no entrarían allí ni con un tanque, pero igual te lo exigen a ti. Ya si eso contratan a otro, que hay más.

El tema no es que el cementerio esté lleno de valientes, que lo está, pero también lo está de cobardes; el tema es llegar al cementerio lo más tarde posible, y siempre es más probable que llegues tarde si actúas como un cobarde. Como yo.

Mis trabajadores (esbirros), y colaboradores, tienen la orden de largarse siempre al mínimo indicio de problemas y llamar después, no al revés. Primero te piras y después llamas.

MIEDO A SEGÚN QUÉ PERFIL

A lo largo de mi vida, salvo contadas excepciones, la gente que me he encontrado que más ganas tenía de portar armas, era la última a la que yo le hubiera dado permiso para portarla.

Hay mucho flipado en nuestro sector. De hecho, si ahora te estás indignando en lugar de cabecear, probablemente eres uno de ellos. Uno de a los que no le daría una licencia, no ya de armas, sino de ir por la calle solo.

Algunos pensarán que esta abundancia de gilipollas se da también en otros sectores armados y que no pasa nada grave nunca, y es cierto, pero suelen ser sectores con jerarquías más estrictas y están más controlados. En nuestro sector se va a su aire y el peligro sería un poco mayor. Tampoco mucho más, no quiero exagerar.

QUÉ ME LLEVA AHORA A PENSAR QUE ES NECESARIO

No hay un sí o un no evidentes, es una cuestión de ponderación de pros y contras. Los contras siguen estando, no es que los gilipollas hayan desaparecido o vayamos a ser más prudentes que antes; es que los pros, que a continuación voy a explicar, creo que pesan un poco más.

CAMBIOS DEMOGRÁFICOS

Hablo primero del gran elefante de la sala porque es el que primero se viene siempre a la cabeza, no porque lo vea como el principal: el aumento de la población inmigrante.

Hace 10 años las posibilidades de cruzarte con gente con machetes escondidos en el pantalón eran escasas. Hoy, en según qué barrios, lo raro es no encontrarlos.

Por supuesto, aunque la gente al pensar en “inmigrante” piensa en el Sur, la mayoría de nuestros peligros vienen del Este y del Oeste. No llegan en patera, llegan en avión.

AMBIENTE DE CRISPACIÓN

Para mí, éste es el nuevo factor clave. La gente anda muy quemada y la actitud ante alguien que está en un coche mirando no es la misma que antes.

Y no me refiero a peligrosos delincuentes defendiendo su territorio, me refiero a padres de familia que ven a alguien sospechoso que igual intenta raptar a sus hijas. Si ese padre está además en ERTE, si el gobierno en su inutilidad supina lleva 2 meses de retraso en darle la ayuda o si es un autónomo o pequeño empresario sin nada que llevarse a la cartera hace meses, igual sale con un palo a partirte la cara antes de que le puedas dar explicaciones.

Esta crispación es nueva, y la sentimos todos. Todos los que no somos funcionarios o políticos me refiero. Los cabreados.

Y el cabreo en este país se pega. Están cabreado hasta a los que no les ha afectado la pandemia. El efecto simpatía a la española, que nos basta poco para liarla.

Mas nos vale a los detectives ir armados y ser prudentes.

DESCONOCIMIENTO POPULAR

Las asociaciones y colegios profesionales han hecho una gran labor estos últimos años. Una gran labor en la ingesta de marisco, me refiero, porque en popularizar nuestro trabajo tururú que te vi. Todo sigue igual.

Cenitas, reunioncitas, fiestecitas, congresitos e invitaciones a las autoridades a zampar marisco con ellos. Y la gente aun preguntándose si los detectives realmente existen y si su trabajo es legal.

Todo 2.0, virtual y muy moderno, pero los mismos resultados que hace años: cero.

Y claro, la gente no sabe qué hace ese señor y no va a colaborar con él en nada, seguro que esconde algo.

De momento solo nos podemos armar de paciencia y sentido común, esperemos que eso baste.

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Director en Omnia Veritas y detective privado con licencia 2265. Tel: +34 686 669 705 GM of Omnia Verita and private investigator. Cell: +34 686 669 705

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One Response

  1. Marcelino López noviembre 27, 2020

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