La noche más oscura del detective

la falta de luz no es ninguna broma para un detective. No sólo deberéis agudizar los sentidos, sino en muchas ocasiones el efecto en vuestra mente será el contrario: os relajaréis y cometeréis errores. Más vale que esos errores sean del tipo que fastidia un caso, y no otros más graves.

La oscuridad como amiga y enemiga.

Como título me habría servido “introducción”, pero siempre prefiero ponerme novelesco y dramático. Y quizá sea lo mejor para vosotros. Por lo demás, la noche también puede ser el perfecto momento para seguir a alguien. Sí, es probable que te haya obligado a cancelar una cita, un concierto o una maratón de Netflix, pero, por suerte y si nos acercamos un poco a los estereotipos del detective que tanto se han comentado aquí, es el momento donde más podemos sentirnos como el viejo investigador agazapado en las sombras. Esa figura casi de vigilante del mundo, contra el mundo, fuera del mundo.

Precauciones: la noche es oscura y alberga horrores.

No sería responsable si no abordo primero lo más importante. Aquí cada uno tendrá su libreto de precauciones y creo que la primera regla sería priorizar estas a las ventajas:

Luces encendidas.

Diréis: “Oh, se me ha acaba de ocurrir una idea maravillosa. Estoy en una carretera oscura siguiendo a un infiel, ¿y si apago las luces un rato? Así puedo despistarlo si está viendo mucho mis luces”.

Bueno, lo primero es que, como señalaremos en ventajas, con una distancia adecuada, la persona investigada no sólo no debería sospechar, sino que no reconocerá la forma de vuestros faros, por lo que es mejor tener un poco de luces y ahorrar accidentes, que ser precavido en algo en lo que no te lo han pedido.

Gafas y ayudas visuales.

A los pocos meses de empezar en esta profesión me di cuenta de que necesitaba gafas para poder pillar bien las matrículas de los coches. Y no sólo de noche. Las conseguí y desde entonces no conduzco sin ellas. Principalmente porque me he acostumbrado y prefiero una máxima comprensión de lo que me rodea.

Sobre decir lo importante que es esto de noche o, incluso, en el caso de que decidáis apagar las luces: digamos en un momento en que sí es más necesario, como en una parada.

Obviamente aquí no iba a hablar de visión nocturna, prismáticos, ni nada similar.

Una buena cámara.

No os voy a mentir. Pocas cámaras sobreviven a la oscuridad. Por dramático que suene, es cierto. Y cuanta mayor la distancia, menor la luz a captar, y más complejo será grabar nada. En este caso no hay mucho consejo. Tratad de acercaros, de tener en mano una cámara fiable y pillar lo posible.

Creo que nadie, ni jefe ni cliente, os podrá juzgar por no poder grabar lo ingrabable.

Velocidad.

No importa el vehículo que utilicéis. Si la persona a la que seguís ha decidido que quiere recorrer carreteras de campo a 100km/h, es su problema. Intentad, antes de empezar el servicio, conocer adónde puede ir, y adelantaos a sus movimientos, por si luego corre.

De noche es contraproducente porque, por suerte, conducirá con la ventanilla cerrada e inmerso en sus pensamientos, pero de no hacerlo, puede oír vuestro coche haciendo rallys a kilómetros.

Ventajas.

Estas no son difíciles de ver. Lo siento, tenía que utilizar el juego de palabras: justamente una de ellas es que no será fácil reconoceros. Ya sea vuestro coche, de cerca o en la distancia, o incluso a vosotros, la noche en ciudad o campo será una aliada inestimable en cuanto a manteneros ocultos.

Es más, diría que es contraproducente esconderos de más. Imaginad que seguís a alguien a la una de la noche por una ciudad grande. Si os vais escondiendo detrás de cada farola y la otra persona detecta vuestra presencia (aunque no sospeche vuestra profesión), es probable que considere que tramáis algo. Al menos, yo me imagino a alguien apoyándose contra cada esquina en vez de adoptar un paso regular más lento que el otro, y veo violadores por todas partes.

La oscuridad está bien, pero debéis saber medir.

Tengo una cara muy común.

Se suele decir que en la noche todos los gatos son pardos. Aprovechad eso, sobre todo si os movéis entre multitudes o lugares con concurrencia de personas. La distancia siempre será una amiga a la hora de evitar el reconocimiento incluso de la ropa. Claro está que deberéis tener buen ojo y bien identificada a la persona, o tendréis el mismo problema que la persona investigada.

Inconvenientes

¿Tan solo en esta aciaga noche?

Enlazado a lo que hablaba de parecer un violador, una forma de evitarlo es siendo acompañado. Llévate a otro compañero, si puede ser, del sexo contrario y aparentad ser una pareja cualquiera. Nadie suele sospechar de una pareja.

En cambio, tú solo, si eres detectado un par de veces por la persona (no como detective, vuelvo a decir, sino como cualquier transeúnte), puede llevar a equivocación. A malas equivocaciones.

La solución a este inconveniente puede aplicarse también al siguiente.

Peligros: pocos, pero constantes.

No soy muy fan de esparcir miedos e inseguridades, pero no viene mal ser cauto. A los mismos peligros que cualquier persona se enfrenta de noche, lo hace un detective que, además, debe tener su atención dividida entre a quien sigue y dónde se encuentra. Debéis ser conscientes de en qué lugares os metéis. A veces será más adecuado dejarlo ahí, o tomar un atajo si consideráis que no se perderá a la persona investigada, que cruzar lugares que pudieran poneros en una situación real de peligro.

En cuanto a la conducción, lo comentaba más arriba: las gafas y las luces no son más que una ayuda o una señal de que en este contexto uno va a tener que estar más atento. No pierdas la concentración, y no me refiero sobre la persona investigada, sino sobre lo que te rodea. No importa que sean naranjos o almendros, que haya bastante separación entre la carretera y el campo labrado. En segundos te puedes encontrar ahí.

El sueño.

Puede parecer el más obvio, pero casi lo he dejado para el final. Aquí es dónde tenéis que recordar todas las campañas de la DGT sobre descanso, beber refrescos y todo lo demás. Por suerte, la persona investigada se verá sometida a los mismos condicionantes que vosotros, pero es probable que cuando él/ella salió, tú ya llevabas cuatro o cinco horas esperando en su puerta, y ese cansancio cuenta.

No digo que lo dejes sin más y adiós, se acabó el servicio porque ha salido tarde y tú quieres dormir. Digo que preveas, lleves a alguien contigo o diseñes una pequeña estrategia que tenga en cuenta horas nocturnas de conducción (porque pocos se duermen andando y no es tan peligroso) y la manera de sobrellevarlas.

Y no, escuchar heavy metal o música electrónica mientras persigues a alguien no es la solución. Por el contrario, es probable que haya más mal que bien.

Experiencias.

En mi caso tuve que aprender estas cosas un poco por las malas, pero no es necesario y, más o menos, por mi naturaleza cauta, ya las tenía un poco en mente.

Asegúrate de llevar todo lo necesario en el vehículo para un viaje largo y aburrido, eso siempre. Luego, las voces mantienen más despierto que la música: un buen podcast mientras persigues puede ayudar, aunque luego no escuches la mitad porque estás más concentrado en maldecir al otro (he querido ser correcto). En general, siempre habrá elementos específicos que sirvan a unos y no a otros, pero un entretenimiento mental, entrenar un poco tu ciclo de sueño para que no te traicione (yo lo tengo fácil porque soy más bien nocturno) y la compañía, ya sea para sustituirte al volante o para darte conversación.

Y que no se os olvide: poneos el cinturón, porque siempre vendrán curvas.

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Detective privado, escritor y criminólogo. No necesariamente por ese orden.

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