Guía del autoestopista detective

Haciendo referencia a la novela de la que he tomado parte del título, os digo: “Que no cunda el pánico”.

A lo largo del desempeño de nuestra actividad profesional, los detectives nos encontramos una serie de circunstancias que, sin duda, requerirán de nosotros paciencia y temple, de habilidad para resolver los problemas que se nos plantean. Y esto no sólo ya en la actividad de campo, sino a la hora de afrontar la edición de un vídeo o el posterior informe. A continuación, relataré unas cuantas y las soluciones que os sugiero que, sin duda, no son exclusivas ni excluyentes:

El vecino me mira.

Solemos pensar que el único que no ha de vernos es el propio investigado (ante el que desarrollamos una gran paranoia), pero sucede que en el lugar en el que nos encontramos suelen habitar otras personas, y pese a que ser detectados (al menos, nuestra presencia y no nuestra actividad) por los vecinos no tiene por qué ser causa directa de problemas, sí suele serlo de estrés y frustración.

El vecino puede ser amigo o familiar de la persona investigada y comentará nuestra presencia antes o después, aunque sea señalándonos como el nuevo pedófilo (que no es poca cosa) del barrio. ¿Es malo? No hacen falta muchas guías para entender que ser señalado de cualquier manera, sin importar el contenido del señalamiento, es malo.

¿Qué puedo hacer? Desaparecer unas horas, ya sea posicionándote en lugares estratégicos que te saquen de la visión de ese particular vecino y que todavía te permita vigilar tu objetivo, o suspendiendo el servicio durante unas horas o días. Más vale que la cosa se calme, o el servicio entero puede irse por el sumidero. Es útil haber planeado tu vestimenta (y llevar de repuesto), pues igual que un policía no pasa desapercibido en un barrio bajo, un mendigo no lo hace en un barrio adinerado.

BONUS: No, no es buena la opción de hacerse amigo del vecino que os ha pillado y contarle vuestras razones, principalmente porque habréis de revelar cierta información susceptible de secreto.

Comportamientos anormales en la conducción.

Sucede en ocasiones que la persona a la que seguimos en vehículo suele desarrollar un comportamiento atípico o extraño al volante: paradas momentáneas en el arcén, giros de última hora y sin señalización, se saltan semáforos… No hace falta que siga, os vendrán ejemplos a la cabeza.

Pues bien, estos movimientos atípicos no suponen per se una detección de nuestro seguimiento (aunque la paranoia crezca), pero sí que nos invitan a ser más cautelosos, no ya porque hayamos sido detectados y debamos alejarnos, sino porque cualquiera de esos movimientos atípicos puede señalarnos. Si cada vez que la persona se detiene en el arcén (a mirar el teléfono, por ejemplo), un mismo coche se detiene unos cien metros más adelante, si estos movimientos no los hacemos de manera natural y la persona investigada es mínimamente observadora, quizá nos detecte tras unas cuantas detenciones.

La solución es complicada porque quizá dependa de cada caso, pero aconsejo alejarse lo máximo posible (sin perder de vista) para poder prever esos movimientos con antelación, pudiendo detenerse uno incluso en su retaguardia.

Lo he perdido.

Este es el más típico y al que menos espacio dedicaré. Por lo que sea, y cuando sea, has perdido a la persona a la que investigabas. No pasa nada (no siempre), y quizá haya opción a reiterar la observación en días posteriores. Sea así o no, la lógica y el conocimiento que puedas tener de esa persona son muy útiles. Que tenga hijos puede señalarte que quizá se encuentre en algún colegio (que puedes conocer de antemano), o si el cliente conoce de cerca al investigado, es probable que te haya facilitado información que te permita conocer los tres o cuatro lugares donde es más probable que haya acabado. Obviamente, cuanto mayor es el lugar a cubrir, más difícil, por eso la opción de suspender el servicio o plantarte en su casa hasta que regrese.

Otra cosa no, pero como suele decirse en Perfilación Geográfica: siempre vuelve a casa después del delito.

No le he grabado bien/Las imágenes son muy oscuras/etc.

Dentro de esta categoría entran las circunstancias que rodean a la edición de vídeo o fotografía.

Terminas el trabajo, contento y satisfecho porque has pillado a esa persona cometiendo la mayor de las burradas y era justamente lo que te había pedido el cliente. Parecía casi regalado. Pero, ah, o no mirabas del todo la cámara, o no te diste cuenta por lo pequeña que es la pantalla, que las imágenes han salido desenfocadas, poco iluminadas, sobreexpuestas, etc. ¿Qué haces ahí? En principio, y la próxima vez, ser más cauto. Sé que es un consejo duro y pequeño, muy obvio, pero si “la poca” utilidad que va a tener la cámara es probar lo que acabas de ver, más te vale asegurarte de que:

  1. Está en las mejores condiciones para grabar.
  2. Tú estás en las mejores condiciones (eso incluye posición) para grabar.
  3. Mantente atento a la pantalla por si lo que grabas está resultando pobre para buscar la manera de solucionarlo.

Los editores de fotografía y vídeo tienen sus maneras de mejorar lo que la cámara no ha podido: enfoques, contraste, iluminaciones, etc., y pueden ayudar ante casos en los que un exceso de iluminación exterior hace que, por ejemplo, un portal se ensombrezca, pero porque ese tipo de problemas no son más que “parámetros” que, de un modo u otro, pueden variarse artificialmente (y porque la imagen lo permite, todavía tiene esa información para proporcionártela), pero… Hay cosas que jamás vas a poder solucionar a posteriori, así que a priori debe ser tu expresión latina preferida.

¿Está haciendo o no lo que busco?

Este último apartado trata de ser una pregunta trampa. Podría haberlo dirigido a “cómo expresar lo que he captado”, que también es un problema común. A veces no sabes cuánta descripción es suficiente, qué es más correcto, y supongo que la respuesta es “no decir más de lo que sucede”. Seré más sencillo: más vale poner de menos que de más. Más vale sugerir de menos que de más.

Y ahí es donde entra la verdadera naturaleza de esta pregunta: nada de sugerir, nada de “está haciendo lo que busco”. Para ti, detective, la persona investigada “hace”, no “parece que hace”, ni “creo que hace” o “lo que hace significa que…”. De todas, esas última la que más repelús os ha de dar.

Esto parece obvio para quien quizá lleva años (y puede que se la haya pegado más de una vez), pero es fácil llegar con tus imágenes perfectas y fastidiar el informe por convertirte en médico, psicólogo, sociólogo o criminólogo comentando la partida: el detective no comenta la partida, describe hechos.

Conclusión.

Estas cosas nunca te las van a enseñar en la universidad, ya sea porque no parece tema importante para una guía de estudios, o porque la mayoría de profesores suelen ser académicos o policías (que, seamos sinceros, no tienen que encontrarse con esto de manera tan habitual como nosotros), así que te deseo suerte, porque tendrás que aprenderlas por las malas. Esperemos al menos que no sean tan malas.

 

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Director en Omnia Veritas y detective privado con licencia 2265. Tel: +34 686 669 705 GM of Omnia Verita and private investigator. Cell: +34 686 669 705

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